Una Cumbre con Disonancias

por Ana Carolina Rodrigues (1)

  El 29 de septiembre tuvo lugar en Brasília la 1ª Cumbre de los Presidentes de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Sin embargo, las atenciones estuvieron menos dirigidas hacia una más estrecha cooperación regional, y más sobre la ausencia de cuatro de los Presidentes, la partida anticipada del Presidente Kirchner (Argentina), y los obstáculos para la firma de la Declaración Final. Con ello quedaron en evidencia algunas disonancias que actualmente dominan las relaciones entre los países de América del Sur. Ello indica, que el camino para alcanzar los objetivos de la Comunidad será largo y lleno de obstáculos.

La Comunidad Sudamericana de Naciones fue fundada el 8 de diciembre de 2004 durante el III. Encuentro de los Presidentes Sudamericanos en Cuzco, Perú. La Comunidad está formada por todos los países sudamericanos, los socios del Mercosur y del Grupo Andino, así como por Chile, Guyana y Surinam. La Comunidad tiene como objetivo el entendimiento político y la integración económica y social de los pueblos de América del Sur. Entre las tareas prioritarias se encuentran el diálogo político, la integración territorial, la protección al medioambiente, la estrecha cooperación en el sector energético, financiero y en el área de las telecomunicaciones, la superación de los contrastes en el desarrollo, el empeño en garantizar la coherencia de los países miembros, la integración de las capas poblacionales más pobres y la justicia social.

 

Fue en Brasil, cuya iniciativa e insistente dedicación a la fundación de la Comunidad tuvieron un significado fundamental, donde tuvo lugar el 29 de septiembre la primera Cumbre de los Presidentes de la Comunidad. El objetivo de esa Cumbre fue el de establecer una agenda que llevase a la integración. El Documento Final de Brasília contiene una declaración política, un plan de acción, bien como declaraciones de compromiso al respecto de la infraestructura y la Zona de Libre Comercio. Además fue acordada una Cumbre con la Unión Africana y la prosecución de las negociaciones con los países árabes que habían sido iniciadas durante la reciente Cumbre en Brasília. En el sector energético fueron firmados importantes acuerdos. Un significado especial, es el que tiene el acuerdo entre los dos Bancos de Desarrollo más importantes de la región – el BNDES (2) brasileño y el CAF (3) andino, en lo concerniente a una coordinación en la financiación de futuros proyectos de infraestructura. El correspondiente acuerdo deberá estar listo en noviembre.

 

Durante la Cumbre fue discutida en detalle la futura estructura institucional de la Comunidad, y respecto a la que no había sido tomada ninguna decisión en la época de su fundación. Este tema había sido postergado hasta la próxima Reunión de Presidentes en Brasilia, donde hubo, como pudo notarse, nítidas divergencias.

Otro tema polémico fue el de la creación de una Zona de Libre Comercio sudamericana. Con base en una propuesta de Chile, la Zona de Libre Comercio debería funcionar hasta el 2010. Sin embargo, los demás países en principio sólo asumieron el compromiso de crear esta Zona, pero evitaron fijar un plazo para ello. Como justificación, alegaron que en primer lugar sería necesaria una aproximación mutua en lo concerniente a las normas y preferencias que existen entre los diferentes países de la región, para su apertura comercial.

 Los ausentes

 A la Cumbre de los Presidentes de la Comunidad Sudamericana sólo comparecieron ocho Presidentes de los doce países miembros. Estuvieron ausentes los Presidentes de Guyana, Surinam, Colombia y Uruguay. La más sentida, fue la del Presidente de Uruguay y Presidente pro-tempore del Mercosur, Tabaré Vásquez, quien la justificó alegando cansancio motivado por una gran cantidad de viajes internacionales.

La decisión del presidente argentino Néstor Kirchner, de participar de la Cumbre, sólo fue tomada a último momento. En aquella época, se encontraba intensamente involucrado en la campaña para la elección de senadores, diputados y legisladores municipales, y prácticamente sólo vino a Brasília después de la insistencia del presidente venezolano Hugo Chávez. Allí Kirchner firmó algunos acuerdos con Venezuela en el sector energético, como por ejemplo respecto a la adquisición de 150 estaciones de servicio pertenecientes a la empresa argentina Rhasa por la estatal venezolana PdVSA, por valor de 92 millones de dólares. Además, los dos países acordaron la compra de maquinaria agrícola por valor de 100 millones de dólares, mientras que Chávez prometió guardar 500 millones de dólares provenientes de la venta de petróleo, para la adquisición de bonos de la deuda argentina y así contribuir para la solución de los problemas argentinos relacionados con la financiación de su deuda externa. Kirchner sólo participó de la cena realizada la víspera de la Cumbre, firmó los acuerdos con Venezuela y volvió a Buenos Aires en la mañana del 29 de septiembre, o sea antes de la sesión de apertura de la Cumbre. De ésta manera, consiguió evitar un encuentro con Eduardo Duhalde, el actual Presidente del Comité de Representantes Permanentes del Mercosur y adversario político en las elecciones de octubre.

 La actitud de Kirchner fue sutilmente criticada por el presidente brasileño Lula da Silva, quien lamentó la gran cantidad de ausentes. Pero el comportamiento de Kirchner no fue nada nuevo. El presidente argentino tampoco había participado de la Cumbre en Cuzco, cuando la Comunidad fue fundada. Y también ya había despreciado a sus socios brasileños durante la Cumbre de los países sudamericanos y árabes, donde también se fue antes de tiempo (vea Focus Brasilien Nº 4/2005). La falta de capacidad por parte de Kirchner de  entusiasmarse con las iniciativas referentes a actividades internacionales por parte de Brasil, es conocida hace ya mucho tiempo e indica, que de ninguna manera querrá someterse a las pretensiones de un liderazgo brasileño en la región.

El presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, fue el único de los socios del Mercosur que compareció a la Cumbre. Pero también él se fue antes de tiempo, a fin de participar de una reunión de Primeras Damas en Asunción.

 

Chávez – el principal protagonista de la Cumbre

 

En la prensa brasileña, la presencia del presidente venezolano Hugo Chávez tuvo mucho espacio. Chávez firmó acuerdos con Brasil y Argentina, fue homenajeado por Brasil como gran demócrata, criticó a la prensa brasileña por la amplia difusión de un informe de las Naciones Unidas sobre la pobreza en Venezuela, y casi llevó la Cumbre a un callejón sin salida, cuando en determinado momento se negó a firmar el Documento Final.

 

Los presidentes Chávez y Lula firmaron un acuerdo para la construcción de una refinería de petróleo en Brasil. Para su ubicación fue escogido el Estado de Pernambuco, poniendo de esta forma fin a una competencia entre los Estados brasileños. La elección de un Estado en el nordeste fue hecha por la Estatal venezolana Petróleos de Venezuela S.A. De acuerdo a lo manifestado por Chávez, el acuerdo tiene como objetivo el de encarar al “Gigante con Botas de Siete Leguas”, en una alusión a los Estados Unidos de América.

En un discurso, el Presidente Lula da Silva hizo muchos elogios a Chávez y con referencia a Venezuela destacó lo siguiente: “Nadie puede reprocharle a este país por el hecho de allí no haber democracia. Inclusive podría decirse que allí existe demasiada democracia.” También destacó el hecho de que Chávez es el jefe de gobierno que mejor utiliza los recursos provenientes de la explotación petrolífera en el combate a la pobreza.

Las loas de Lula quedaron en marcada contradicción con los reportajes publicados pocos días antes por los periódicos brasileños, respecto a un estudio realizado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNPD) y del ente venezolano para estadística, y por medio del cual se había constatado un aumento de la pobreza en Venezuela. El número de pobres habría aumentado un cuatro por ciento, mientras que los ingresos en concepto de ventas de petróleo se habrían cuadruplicado durante los últimos seis años. El país estaría pasando por un momento crítico, dado que más de la mitad de su población estaría por debajo de la línea de pobreza, la libertad de prensa estaría amenazada, y existiría un ambiente hostil a las inversiones. Por haber publicado este estudio, Chávez acusó a la prensa brasileña de ser “lacayos del imperialismo.”

Chávez también criticó el borrador del Documento Final de la Cumbre, y para sorpresa de sus colegas amenazó no firmarlo. Su crítica era con relación a la cuestión de la institucionalización de la Comunidad, y que estaría volviendo a utilizar modelos ya anteriormente fracasados. En su opinión, si la forma de institucionalización propuesta en el documento, o sea una serie de reuniones de ministros y viceministros, fuese aceptada, la integración solamente sería alcanzada en 2200. Chávez estimó ser necesario crear otro modelo de integración diferente del utilizado para el Pacto Andino y el Mercosur.

Chávez y el Presidente Tabaré Vásquez habían propuesto la creación de una “Comisión del Sur” y que formularía un plan estratégico para el período 2005-2010.

Esta comisión también formularía estudios para una aproximación de las condiciones políticas y económicas de los países miembros, la integración de áreas estratégicas, la sistematización de programas sociales y la creación de un Banco del Sur.

Chávez protestó por el hecho de que esa propuesta no fue discutida durante la Cumbre. Sin embargo, Brasil fue contrario, como ya lo había sido anteriormente en relación a otros proyectos de integración como por ejemplo el del Mercosur, a la creación de una estructura muy burocrática y formal para la Comunidad Sudamericana de Naciones.

El presidente venezolano sólo se mostró dispuesto a ceder, después de la insistencia por parte del Presidente Lula y del Canciller Celso Amorim. Aun así, sólo firmó con la condición de que el debate sobre el tema de las instituciones fuese retomado en el plazo de 90 días durante la Cumbre del Mercosur, y a la cual serán invitados los países andinos.

 

Perspectivas

  Como próximo paso en el marco de la Comunidad, y durante la reunión del 21 de octubre en La Paz, Bolivia, deberían ser analizadas las asimetrías existentes entre los 12 países miembros, y formuladas propuestas para una reducción de estas diferencias. Esa había sido la condición para el fomento de las relaciones comerciales. Durante las próximas reuniones deberán ser presentadas propuestas para la solución de los problemas que surgieron en Brasília, a fin de que pueda ser formulada una agenda concreta y conseguidos avances en la cuestión del modelo institucional.

A pesar de que fueron firmados algunos acuerdos, la Cumbre no tuvo la resonancia deseada. La determinación de un marco institucional para la Comunidad fue postergada, las negociaciones con respecto a la Zona de Libre Comercio aun carecen de objetivos claros, y el malestar nutrido por las tentativas de hegemonía por parte de Brasil, obstruyeron el diálogo y el consenso. Quedó en evidencia lo complicadas que son las relaciones entre los países sudamericanos, y de que los factores de molestia reciente surgidos no pueden ser solucionados sólo con retórica.

 

 

 

 

(1)   Ana Carolina Rodrigues es colaboradora científica del Centro de Estudios de la Fundación Konrad Adenauer, en Rio de Janeiro.

(2)   BNDES: Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.

(3)   CAF: Corporación Andina de Fomento.