Los empresarios alemanes esperan un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, sin tener en cuenta el la OMC. El Presidente de la Cámara de Comercio defiende prioridad para los puntos fuertes de cada economía. Un representante federal advierte sobre los riesgos de la Zona de Libre Comercio de las Americas (ALCA).
El fracaso de la Conferencia de Cancún no tendrá ninguna consecuencia inmediata para las subsidiarias de BASF y DaimlerChrysler en Sudamérica, según sus ejecutivos principales. "Ya habíamos considerado la posibilidad (de fracaso). Las dificultades (rumbo a un acuerdo) eran previsibles. Además, BASF planea naturalmente sus inversiones y desarrollo a largo plazo. Pensamos actualmente sobre la compañía en el año 2015 y, a ese respecto, no nos influenciamos por los retrocesos menores," dijo Rolf-Dieter Acker, presidente del Grupo BASF en Sudamérica, a DW-WORLD el lunes, durante un encuentro sobre el Mercosur en la Cámara de Comercio e Industria de Ludwigshafen.
Al presidente de DaimlerChrysler de Brasil, la falta de nuevas liberalizaciones de comercio tiene un impacto mayor en el conglomerado automovilístico al nivel global. Ben van Schaik espera que el obstáculo de Cancún se superará sin tardanza y se revelará un defensor de la causa de los países en desarrollo, pero sin contrapartida. “Me han convencido que si el mundo desear aceptar productos agrícolas brasileños que cuentan con optima calidad y buenos precios, Brasil también estará listo a abrir sus fronteras." El ejecutivo recuerda que Alemania tendría mucho que ganar con la eliminación o la reducción de los 30% de impuesto en la importación de automóviles.
Ambos, van Schaik y Acker creen que Mercosur y Unión Europea no necesitan esperar por la OMC para acelerar el acierto de un acuerdo de libre comercio entre las partes. Pero a sus vistas no son homogéneas. Mientras el ejecutivo de BASF percibe con igual interés la perspectiva de creación de la Zona de Libre Comercio de las Americas (ALCA) y un acuerdo entre Mercosur y Unión Europea, aunque su corazón bata un poco más hacia la primera opción, el presidente de DaimlerChrysler y de la Cámara de Comercio Brasil - Alemania, en Sao Paulo, no esconde su preferencia por la segunda.
Entregar la agricultura para ganar con la industria
Y va mas adelante. “Nosotros, los europeos, debemos reflejar en nuestros puntos fuertes, como los brasileños hacen hoy. Brasil es increíblemente fuerte en la agricultura. El país tiene cuatro grandes regiones bendecidas por el clima, y donde se puede cosechar tres veces al año. La automatización avanza a un paso rápido y la calidad de los productos es mucho mejor que lo visto en otros países, además de sus precios favorables. No creo que Europa puede continuar a ignorar esto a largo plazo”, añadió van Schaik, también durante una entrevista a DW-WORLD. Para él, a fin de beneficiar su potencial industrial, Europa tendrá que sacrificar su sector agrícola, que en Alemania representa un porcentaje relativamente pequeño de la economía nacional.
El presidente de BASF no comparte - por lo menos abiertamente – sobre el pensamiento del holandés. “El fracaso en Cancún es seguramente una desilusión para los países industrializados, pero también representa un desafío a medio y a largo plazo para los países en desarrollo,” analizó Acker. El ejecutivo del grupo químico cree estos países no deben limitar el debate de la liberalización de comercio al problema agrícola, pero si busquen una solución para todos los productos.
En todo caso," esperamos que la Unión Europea y el Mercosur encontraren una solución independiente de la OMC," declaró Acker que percibe en Brasil y en sus socios de Mercosur una relación de ventajas inexistentes en otras áreas del globo: gran mercado interno, estabilidad política, recursos naturales abundantes y paz religiosa.
Las advertencias al potencial del acuerdo
El copresidente del Foro Empresarial Mercosur / Unión Europea, Ingo Plöger, todavía presenta otra razón para la comunidad empresarial alemana presionar la UE por un acuerdo con los países del Cono Sur. El superávit de USD 20 mil millones previsto para la balanza comercial brasileña este año demuestra el potencial de importación que Brasil representa. También presente al evento en Ludwigshafen, el ejecutivo germano-brasileño enfatizó que junto con los sectores siderúrgicos, petroquímicos, papeleros, bioenergéticos y de la informática, el capital alemán también consideran la agricultura brasileña como una buena opción de inversión.
Al final del debate, el represente federal (SPD) Lothar Mark advirtió a los empresarios a no permitir la repetición de la historia de las relaciones germano-mexicanas. Después de la creación de la NAFTA (Zona de Libre Comercio de Norte América) en 1996, el comercio entre Alemania y México retrocedió más de 50% y sólo volvió a crecer lentamente después del acuerdo de libre comercio entre la UE y México. Para el vicepresidente de la comisión parlamentaria Brasil - Alemania, si la UE no desprender el nudo agrícola, “arriesgamos perder una amplia porción del mercado latinoamericano" a EE.UU. a través de la ALCA.
Marcio Weichert, enviado especial a Ludwigshafen