VALOR ECONÔMICO
Lamy quiere propuestas de Brasil, EE.UU. y la UE
Assis Moreira y Francisco Góes, desde Ginebra y Rio de Janeiro
El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, irá hoy a la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) con un mensaje claro: Brasil “deberá aceptar” un mayor corte en las tarifas industriales, del que aceptó hasta ahora, así como, en el área agrícola, los EE.UU. necesitan cortar más subsidios domésticos, y la Unión Europea (UE) debe mejorar la oferta de reducción tarifaria. Sin las concesiones en este triángulo, no le será posible a la OMC alcanzar una “zona de aterrizaje hasta finales de abril”, o sea, un acuerdo inicial que permita la conclusión de la Ronda Doha a fines de 2006.
Negociadores brasileños insisten, sin embargo, en que las propuestas hechas por la UE y los EE.UU. no justifican ningún movimiento ambicioso por parte de Brasil en las áreas industrial y de servicios. Y consideran “equivocada” la sugerencia de círculos comerciales, de que un acuerdo en el área industrial podría ser hecho en base a una fórmula con coeficiente 20, y que cortaría las alícuotas en más de un 65%.
En la reunión ministerial de Londres, Brasil indicó que podría aceptar cortar en más de un 50% las tarifas de importación para productos industriales. La mayor alícuota, hoy día de un 35%, caería a un 23,9% de acuerdo a simulaciones de la OMC. Oficialmente, los brasileños no confirman. De hecho no hubo una propuesta formal, sino un gesto, como suele suceder en este tipo de encuentro. El mismo Lamy, alegando “secreto”, se sale por la tangente. “Ellos (los brasileños) no me han dicho eso”, dice sonriendo.
El ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, descartó ayer que la reunión de la Ronda Doha, en Rio de Janeiro, tomaría decisiones relevantes para la conclusión del acuerdo en la OMC. “Es un encuentro informal que no decidirá nada. Brasil no tiene mandato para negociar en nombre de otros países, pero el objetivo es explorar ideas y ver si a ellas se les puede dar curso en un ambiente más amplio”, dijo Amorim después de la apertura de la sesión plenaria durante la 3ª Reunión de la Comisión Mixta Trilateral del Forum IBAS (India, Brasil y Sudáfrica). Desde Hong Kong ya han ocurrido otros encuentros informales.
El director general de la OMC piensa que comienza a aparecer la “fotografía” del que puede ser un acuerdo final. Negociadores no tienen dudas de que Lamy llevará a la reunión de Rio de Janeiro escenarios para un “acuerdo posible” entre Brasil, EE.UU. y la UE. No se trata de un esbozo de acuerdo, y sí de “caminos” para ayudarles a los países a llegar al “clic” que Amorim dice que está faltando en las áreas agrícola e industrial.
Lamy llega con suficiente material técnico como para tratar de convencer a los ministros respecto a que si ellos se mueven de cierta forma, ganan contrapartidas en otras áreas y que conducen a alguna convergencia. “Será en base a que si Ustedes hacen esto, entonces ganarán aquello”, dice un conocedor de los métodos de Lamy.
En Rio de Janeiro, oficialmente “nada será decidido” para no molestar a los otros 145 países miembros que están por fuera de esta discusión. Aun que eso no ocurriese, el director general de la OMC no piensa “por el momento” en presentar directamente un esbozo de acuerdo a los países, como lo hizo el ex director del Gatt, Arthur Dunkel, durante la Ronda Uruguay (1986-1995). “Conversé mucho con Dunkel y él nunca habló bien de su iniciativa”, recordó.
Lamy indicó, en el florido lenguaje de la diplomacia, que la propuesta de una cumbre de jefes de Estado y de gobierno, defendida por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en vez de ayudar pude causarles más atraso a las actuales negociaciones para liberalizar el comercio mundial.
En el día de ayer, Brasil, India y Sudáfrica divulgaron un comunicado conjunto sobre la reunión, y que será entregado hoy por Amorim al comisario de comercio de la Unión Europea (UE), Peter Mandelson. En el comunicado, los ministros del grupo IBAS manifestaron su preocupación por la nueva reglamentación de la UE para productos químicos, que puede afectar las exportaciones de los países en desarrollo. “Mañana (hoy) trataré este tema con Peter Mandelson e iré a proponerle que haya una reunión en Bruselas para discutir el asunto”, dijo Amorim.
|