UE-Mercosur – es necesario retomar

 

·  Rolf-Dieter Acker es presidente de la Basf América del Sur y de la Cámara Brasil-Alemania

 

Una nueva tentativa para impulsar las negociaciones paralizadas con respecto al acuerdo bilateral de asociación Unión Europea (UE)-Mercosur será realizada el 2 de septiembre durante reunión ministerial en Bruselas.

En octubre del 2004 no se aprovechó la gran oportunidad de concluir las negociaciones al respecto de un área de libre comercio.

Desde entonces no hubo ningún avance.

Lamentablemente, las condiciones para concluir las negociaciones empeoraron durante los últimos meses. La ventana de las oportunidades se cerró nuevamente. La UE se encuentra en crisis desde el fracaso de los plebiscitos realizados en Francia y los Países Bajos en relación a la nueva Constitución de la UE. En virtud del débil desarrollo económico en Europa, algunos gobiernos de países miembros de la UE adoptaron una actitud más reservada en relación a nuevas aperturas del mercado interno europeo.

Por parte del Mercosur, la falta de una efectiva integración regional, dificultada básicamente por las más diversas perforaciones del acuerdo macro y las decisiones firmadas desde su creación, dificulta la obtención de una posición común en las negociaciones.

La creación de la mayor zona de libre comercio del mundo, con 700 millones de consumidores, sería una ventaja decisiva en la competitividad frente a la competencia internacional.

Una zona de libre comercio como ésta, fortalecería la posición del Mercosur frente a Asia y otras regiones en crecimiento. La economía en ambas regiones ganaría mucho con las ventajas comparativas de una zona de comercio bilateral UE-Mercosur. Además, después de casi seis años de negociaciones, las empresas finalmente necesitan seguridad para realizar sus planificaciones.

En las relaciones bilaterales con importantes socios comerciales, la política comercial de un país o de una región económica no puede ser determinada por desarrollos económicos de corto plazo e intereses políticos unilaterales, y sí orientada por metas a largo plazo. Por medio de un acuerdo de libre comercio, el comercio exterior que hoy registra un buen funcionamiento a ambos lados del Atlántico, podría ser colocado no solamente sobre una base estable a largo plazo, como también tener su estructura ampliada. Además, es importante enfatizar que la creación inmediata de una zona de libre comercio sería una fuerte señal político-económica para los inversores.

Cómo podrían ser reactivadas las negociaciones paralizadas al respecto de un área de libre comercio? Las negociaciones deberían concentrarse en lo que sería posible realizar en conjunto en este momento. Cuestiones pendientes y detalles podrían ser aclaradas posteriormente, después de la conclusión del acuerdo en base a cláusulas suplementarias.

Además, las negociaciones no pueden comenzar nuevamente de cero. La base inicial debería ser la mejor propuesta que cada una de las partes ha presentado hasta el momento.

Un avance de las negociaciones exige:

-          más flexibilidad y disposición para firmar compromisos durante la fase final de la negociación;

-          rectificación de la propuesta en el área agrícola de la UE;

-          por parte del Mercosur, mejorar la propuesta para liberalización y apertura de mercados en las hasta ahora cerradas áreas del sector de servicios y compras gubernamentales; y

-          reglamentaciones transitorias para áreas económicas sensibles de ambos lados, para evitar trabas en las negociaciones. Es importante que la política le fije a los negociadores un plazo bien definido para finalizar las negociaciones. En mi opinión, las negociaciones deberían terminar durante el primer trimestre del 2006, para que los resultados puedan ser ratificados por los jefes de Estado y de gobierno de la UE y del Mercosur, durante el encuentro de cumbre UE-América Latina en Viena, en mayo del 2006.

Las partes negociadoras estarían mal orientadas si esperasen la finalización de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En virtud de la creciente competencia global, la economía de ambas regiones no puede perder más tiempo.

Además, las experiencias mostraron que los resultados obtenidos con esos acuerdos multilaterales son significativamente inferiores a las de los acuerdos bilaterales. Por lo tanto, la conclusión de las negociaciones UE-Mercosur podría darle un impulso a la Ronda de Doha, que se encuentra paralizada.

La reunión ministerial de la UE-Mercosur el 2 de septiembre precisa abrir ampliamente la ventana de las oportunidades.