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Plazo refleja la fecha-límite para que el gobierno norteamericano pueda concluir acuerdos comerciales
Ronda Doha precisa terminar hasta comienzo del 2007, dice Mandelson
Sergio Leo, de Bruselas
Las dificultades del gobierno de los Estados Unidos en obtener autorización del Congreso norteamericano para celebrar acuerdos comerciales, imponen el comienzo de 2007 como fecha-límite para la actual ronda de negociaciones comerciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), afirmó el comisario de Comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson.
El principal negociador europeo volvió ayer a exigirles a las naciones en desarrollo, mayor compromiso en reducir, en términos reales, las barreras que protegen a industrias y proveedores de servicios en esos países. Sólo así, países como Brasil obtendrán la deseada apertura del mercado agrícola. No habrá beneficios sin que se paguen por ellos, no habrá “free ride”, o sea viaje gratis, en la negociación, insistió Mandelson.
Los negociadores estarán obligados a ponerle, en 2006, o en lo máximo a comienzo del 2007, un “punto final real” a estas discusiones, porque después de eso, el gobierno norteamericano tendrá dificultades en hacer aprobar algún acuerdo comercial por el Congreso, cree Mandelson. De acuerdo al funcionario, el fin del año que viene es “un punto final real para las negociaciones, porque marca el fin del mandato para negociaciones del presidente de los Estados Unidos”, refiriéndose a la autorización dada por el Congreso para que acuerdos firmados por el presidente norteamericano puedan pasar sin enmiendas por el Congreso, o sea con el llamado “fast track”. “En 2007, esa facultad caduca y será difícil renovarla”, previó el principal negociador europeo.
Mandelson reafirmó que la Unión Europea acepta usar, como base para la negociación respecto al fin de las barreras agrícolas, la propuesta presentada por el G-20 - el grupo de países en desarrollo - creado por inspiración de Brasil en 2003, para hacer frente a las propuestas de agricultura en la OMC, presentadas por los EUA y por los europeos. Recordando la reciente reunión que hubo entre EUA, Unión Europea y dos representantes del G-20, Brasil e India, el comisario europeo de Comercio elogió el liderazgo brasileño pero aprovechó para reclamar que se atiendan las reivindicaciones de los países ricos en la ronda de la OMC.
“Europa ha desplazado su posición en la negociación de la agricultura hacia la posición del G-20, asumida como punto de partida para continuar con las negociaciones”, comentó Mandelson. Elogió a Celso Amorim y Kamal Nath, representantes de Brasil e India, “por liderar el G-20 y realizar los esfuerzos preparatorios necesarios en la agricultura”. “Ahora precisamos un esfuerzo similar al del G-20 en relación a los otros callejones sin salida en la negociación de la ronda, como la liberalización de productos industrializados y servicios”, reivindicó a continuación.
La propuesta del G-20 para la agricultura fija límites de, como máximo un 100% en los países ricos, para el impuesto de productos agrícolas; establece condiciones más ventajosas de apertura de mercados para los países en desarrollo y exige la conversión, a tarifas, de barreras como la aplicación de recargos, en moneda extranjera, para exportaciones de productos agrícolas como arroz, pollo y azúcar.
Amorim y otros líderes del G-20 argumentan que ya hubo fuertes reducciones de barreras para productos industriales y servicios durante las rondas anteriores de la OMC, que nunca previeron reducciones significativas de las barreras al comercio agrícola. Por eso esta ronda, conocida como Ronda Doha, debería concentrarse principalmente en la agricultura.
“Esa es otra ronda, la Ronda Doha, y no hay “free ride” en la misma”, responde Mandelson. “No se puede solucionar solamente la agricultura”, dice el funcionario. “No seremos capaces de mover la ronda hacia delante si no podemos presentar resultados aceptables para cada uno de los bloques negociadores.”
Insiste también en la tesis europea de que países en desarrollo con mayor grado de industrialización, como Brasil, no pueden recibir las mismas concesiones permitidas a los países más pobres, que tienen plazos mayores y exigencias menores en el traslado de sus barreras comerciales. “En esa ronda hay muchos países en desarrollo con diferencias notables; Brasil no es Benin” comparó el comisario. La diferencia en el grado de desarrollo, dijo, vuelve “complicadas” las negociaciones y “flexibilidades” ofrecidas por los europeos para darle tratamiento especial y diferenciado a los países menos desarrollados.
El comisario europeo habló ante un grupo de periodistas invitados a Bélgica por la Unión Europea y por pertenecer a países del G-20, que, al ser creado, provocó comentarios despreciativos por parte del comisario de Comercio de aquella época, Pascal Lamy, y se transformó en una de las principales fuerzas en la negociación de la ronda en la OMC.
Mandelson se negó a comentar si – como acusa el gobierno brasileño – la credibilidad de la negociación en la OMC podrá ser sacudida por la negativa de los EUA en cumplir con las decisiones de los árbitros de la organización. Este año, los EUA fueron condenados en una demanda judicial iniciada por Brasil contra subsidios ilegales al algodón norteamericano, y en una demanda judicial iniciada por la Unión Europea por el pago de un subsidio ilegal a los exportadores, conocido como “corporate tax”.
En ninguno de esos casos, el gobierno norteamericano dio alguna indicación de que cambiará sus reglas internas para atender a las reglas de la OMC, lo que, de acuerdo a analistas, desmoraliza a la institución. “Todos nosotros tenemos la responsabilidad de cumplir con las reglas de la OMC”, comentó, lacónico, el comisario europeo, autorizado por la entidad a aplicar sanciones comerciales de US$ 300 millones a los EUA en represalia a sus subsidios ilegales.
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