|

Comercio Exterior
La intención es realizar una reunión de presidentes antes de Hong Kong
Lula le pide a Blair encuentro pro-Doha
Valor Econômico – 02.12.05
Sérgio Leo, de Brasília
Alertado sobre el impasse en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), a poco más de una semana de la reunión ministerial en Hong Kong que deberá fortalecer las bases para un acuerdo de liberalización del comercio internacional, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva le pidió ayer al primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, que lidere una reunión de presidentes, en un esfuerzo para destrabar las discusiones. “Es necesario sacar las negociaciones del runrún, no sólo de los burócratas, sino hasta mismo de los ministros”, justificó el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, que acompañó la conversación entre Lula y Blair. “Es necesario tener visión política y, por lo tanto, que haya acción por parte de los líderes políticos.”
El primer ministro británico fue el elegido por sus iniciativas con países desarrollados a favor de la apertura del comercio, y por estar ocupando la presidencia de la Unión Europea y realizando la coordinación del G-7, que reúne a los países más ricos del mundo. Blair, según cuenta Amorim, recibió con buena voluntad la propuesta del presidente brasileño, que reconoció haber poco tiempo para una reunión de presidentes antes del encuentro en Hong Kong, que comienza oficialmente el día 13. Lula se imagina un encuentro entre los gobernantes del G-7, entre ellos los Estados Unidos y las principales potencias europeas, y un grupo seleccionado de países en desarrollo.
“Los países que pueden ceder no están queriendo ceder”, resumió Lula en el Concejo de Desarrollo Económico y Social (CDES), al explicar que se había atrasado en llegar a la reunión debido a los preparativos para su conversación con Blair.
“Vamos a tratar de ver si aún podemos hacer un esfuerzo, colocando Brasil en situación de ejercer toda la flexibilidad que estuviera a su alcance, para que alcancemos éxito en la Ronda Doha”, dijo, con referencia a la actual ronda de negociaciones comerciales en la OMC. “No es fácil, es más fácil vender jugo de naranjas en China, de que conseguir que algunos países entiendan que el subsidio agrícola los perjudica a los países más pobres.”
Amorim explicó que a pesar del corto espacio de tiempo que queda hasta la conferencia, aún existen dos fines de semana durante los cuales podría tratar de llegarse a un encuentro presidencial. Argumentó que, si bien no se pretende hacer con que la cumbre interfiera en la autonomía de los negociadores europeos, una de las características del impasse en las negociaciones es la convicción de que la Comisión Europea no tiene mandato de sus países miembros para ofrecer más que la propuesta ya presentada para la reducción de subsidios y barreras comerciales en el sector agrícola, considerada insuficiente por los socios en la OMC.
Al hablar de política externa ante el CDES, Amorim reiteró la prioridad otorgada a las negociaciones de la OMC y defendió la táctica del gobierno brasileño, de aliarse a los Estados Unidos para presionar a la Unión Europea por mayores concesiones comerciales. Los Estados Unidos presentaron una oferta de reducción de subsidios que distorsionan al comercio agrícola y que, si bien insuficiente, fue un paso importante para avanzar en las discusiones, argumentó Amorim. Ahora es necesario un movimiento por parte de la Unión Europea, argumentó, al responderle al director de la Unión de los Productores de Alcohol y Caña (Única), Maurílio Biagi, por qué Brasil no concentra la presión de los negociadores contra los subsidios agrícolas de los Estados Unidos. “El problema es la oferta europea, que no hubo.”
Amorim habló de la reacción del gobierno ante la tentativa de los europeos, de señalar la presión brasileña por el derrumbe de las barrera agrícolas como perjudicial para los países pobres – que tienen facilidades de comercio con los países más ricos. El Mercosur deberá proponer en la OMC un tratamiento especial para los países pobres, como la preservación de tarifas más bajas para los productos de estos países. Amorim informó que además se está estudiando la posibilidad de que mercaderías que ellos producen tengan reglas de origen especiales; esto es que puedan ser aceptadas como componentes de bienes exportados con beneficios de acuerdos de libre comercio.
Durante el debate con integrantes del CDES, Amorim pudo escuchar elogios y quejas de empresarios en relación a las estrategias de negociación externa. Recibió elogios de Biagi por los esfuerzos de exploración de mercados para biocombustible, y el apoyo del presidente de la CUT, João Felício, por la decisión del Mercosur de impedir el relanzamiento de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (Alca).
David Feffer, de Suzano Celulose, sin embargo criticó al Itamaraty por la paralización de las negociaciones del Alca y del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. “El vacío dejado por la inexistencia de hechos en esas negociaciones puede hacer que Brasil pierda espacio frente a países que son aliados, pero también competidores”, afirmó en una referencia indirecta a competidores como China, país aliado del Brasil en la OMC.
|